FESTIVIDAD DE NUESTRA SEÑORA DE LAS CANDELAS

 
La iglesia de Fuentes de los Oteros se encuentra dedicada a Nuestra Señora de la Purificación, por ello, el 2 de Febrero se celebra la Festividad de Nuestra Señora de las Candelas. Su imagen se encuentra en el altar mayor, siendo la segunda fiesta patronal del pueblo.
 
Era tradición que en esta festividad que las madres llevaran a los niños nacidos en ese año a la Iglesia con una vela, dándoles la bendición a la madre y al niño.
 
La celebración de las Candelas comenzaba con la misa, en la que era bendecida la cera, después había una procesión alrededor de la Iglesia.  Al Rosario, se veneraba la Reliquia de San Blas, viniendo gente de otros lugares, ya que San Blas es abogado de la garganta y de todo mal, teniéndole toda la gente mucha devoción. Por la tarde, a la salida del Rosario, había baile con música y algunos años se hicieron comedias con los niños del pueblo.
 
Actualmente la festividad de las Candelas se reduce a la celebración de la misa, bendición de las velas o cera para todo el que quiera llevar a bendecir, tanto la cera de los cofrades del Santísimo, como cualquier vecino y al finalizar la misa, si el cura no viene por la tarde a decir el rosario, da a venerar la reliquia de San Blas, ya que según cuenta la leyenda, que si el día de las Candelas veneras la Reliquia de San Blas no tendrás infección de garganta durante todo el año.
 
Al día siguiente festividad de San Blas al finalizar la misa se vuelve a dar a venerar la reliquia.
 
La cera o velas que se bendicen son utilizadas durante todo el año: los cofrades para lucir al Santísimo durante las celebraciones propias de su cofradía, y la de los feligreses, las usan para lucir en sus casas; y cuando hay nubes, se encienden para que nos  libren de desgracias y no perjudiquen las tormentas a los campos.
 
(Volver a las raíces y regresar al presente de un pueblo: Fuentes de los Oteros.  Ana María García Vicente.)
 


El origen de la festividad de las candelas

La fiesta de la Purificación de Nuestra Señora, conocida popularmente como “Las Candelas”, conmemora la presentación en el templo de María y su hijo Jesús. Según la ley judaica todos los primogénitos debían ser consagrados al culto por mandato divino.
 
Entre los primeros cristianos fue una fiesta de gran solemnidad ésta de las candelas, a la que difícilmente se puede encontrar un precedente simbólico entre las celebraciones precristianas.
 
Hay un elemento, las velas, que en este acontecimiento no concuerda con la tradición judía. Santiago de la Vorágine apuntaba en el siglo XIII que la costumbre de encender candelas en esta fecha durante la celebración de la misa responde a un claro deseo de suplantar una práctica pagana, y añade: “Viendo el papa Sergio lo difícil que resultaba apartarlos de semejantes prácticas, tomó la encomiable decisión de dar a la fiesta de las luces un sentido nuevo: consintió que los cristianos tomaran parte en ellas, pero cambiando la intencionalidad que entre los paganos tenían, y dispuso que los cortejos luminosos que los romanos organizaban por aquellos días y habían hecho populares en todas las provincias del Imperio, los fieles lo hicieran el dos de febrero de cada año, mas en honor de la Madre de Cristo y en forma de procesiones y llevando en sus manos candelas previamente bendecidas”.
 
La susodicha fiesta de las luces que sincretiza el señalado pontífice se desarrollaba a comienzos de febrero y tenía por protagonistas a las mujeres. Estas trataban de recordar las búsquedas nocturnas, ayudadas con teas y linternas, que hicieron los padres de Proserpina para encontrar a la diosa raptada por Plutón. Otro posible origen de Las Candelas lo ve el propio Santiago de la Vorágine en la costumbre que había por estas fechas, cada cinco años, de inundar la ciudad de Roma de teas y antorchas en la noche en honor de Februna, madre de Marte, para que propiciara la derrota de los enemigos del Imperio. Otros autores, Frazer entre ellos, creen que fue el papa Gelasio, en el 496, quien instituyó la fiesta de la Purificación de la Virgen como única forma de aniquilar por asimilación los festejos romanos de las Lupercalia. Sean unos u otros los comienzos de Las Candelas, lo cierto parece que la fiesta que hoy conocemos responde a una amalgama de elementos judeo-cristianos y de elementos de origen pagano.
 
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