La Iglesia de Fuentes

Iglesia

Fuentes de los Oteros, posee una pequeña iglesia situada en un alto al este del pueblo. Su fachada principal recibe el sol durante todo el día; consta de una sola nave con su torre adosada, a la que se sube por medio de una escalera en espiral o caracol hasta la espadaña donde se encuentran las campanas.

No se poseen datos de su fecha de construcción, pero por su estructura y características se puede decir que es de estilo barroco, típico del S. XVII con reformas. El cuerpo de la iglesia es todo de piedra, tierra y tejas-ladrillo. Mide el presbiterio 3,20 metro y largo 25 metros. Es titular La Purificaciónde Nuestra Señora.

El Altar mayor esta compuesto de dos partes: la de abajo del siglo XVII y la de arriba del siglo XVIII. En el se encuentra la Virgen de las Candelas. Patrona del pueblo.

Al lado derecho se encuentra el altar de la Virgen del Rosario.  Que por la fundación de la Cofradía del Rosario, es de esa misma época año 1872, fundado por la Orden de
Predicadores de Santo Domingo de Guzmán.

A la izquierda el de la Purísima junto a otras imágenes.

Posee la Iglesia la reliquia de San Blas. (Siglo XVII). Cruz procesional de Plata y Custodia para el Santísimo.


El Becerro de Presentaciones de la Catedral cita así:

En fontes, Sancta María, e Sanct Yuannes, De Riegla. E el prestamero mete y capellán; e I morabentino en procuraçión; e IIII sueldos en carnero.
 
El Becerro de Presentaciones, Código 13 de la Catedral de León, conservado en el Archivo Diocesano Parroquial Leonés de los siglos XIII al XV, obra como un manuscrito del año 1468, transcrito por el profesor José Antonio Fernández Flórez.

En este becerro obran los impuestos de tercia, procuración, carnero ó catedrático de varias iglesias. El impuesto de tercia era la 3ª parte de los Diezmos mayores.

La procuración, era el reconocimiento que las Iglesias debían al Obispo o superior cuando las visitaba y consistía en cierta cantidad de dinero y víveres.

El carnero ó catedralicio, era un impuesto que pagaban todas las iglesias sujetas a la jurisdicción de un obispo, y se pagaba como sumisión a la cátedra episcopal. Era un tributo pequeño y consistía, bien en un carnero, carne de carnero que se adquiría con 4 sueldos o su equivalente en metálico.



(Texto extraido del libro "Volver a las raices y regresar al presente de un pueblo" de Ana Mª García Vicente)

 
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