LAS BODEGAS

 
La mejor descripción y reflexión del significado de las Bodegas típicas de Los Oteros la ha hecho José Luis Alonso Ponga en el libro titulado La Arquitectura Popular Leonesa y que tomamos como referencia:
 

Bodegas hay en todos los pueblos de traducción vinícola, pero solo en las zonas mesetarias de la provincia de León tiene categoría de construcciones diversificadas y llamativas. En muchos sitios, la bodega queda reducida a una simple estancia en la planta baja o sótano de la casa, pero en estas tierras de los Oteros, las bodegas, merecen una atención especial porque, en sí mismas, conforman un estilo propio con curiosos y pintorescos conjuntos. Al viajero que llega de fuera, le sorprende ver, a la entrada de los pueblos o en sus inmediaciones, una serie de montículos alomados sembrados de zarceas cónicas y cuadradas que se elevan sobre tesos y alcores.
Bodega

Las bodegas de esta zona constan de una galería de la que ocasionalmente sale alguna derivación, con ensanches, de tanto en vez, que sirven para asentar las cubas sobre los poínos, y mantenerlas fuera de los cambios bruscos que se operan en el clima de la meseta.
Para su construcción, se aprovechan las capas de arcilla blanda, fácilmente trabajable, que al quedar en contacto con el aire se va endureciendo poco a poco hasta adquirir una consistencia pétrea.

Estas construcciones son llamativas en sí mismas, por cuanto resulta difícil, si no se tienen altos conocimientos de ingeniería, abrir los cubos o ventanos con la precisión magistral que requiere buscar el sitio idóneo para dar luz y ventilación a la bodega.
La tierra que se extrae de la cueva no se saca por la puerta, sino por los pozos ventanos y se echa sobre la bodega hasta formar en ella una pendiente ondulada que ayuda a evacuar el agua de lluvia y de esa manera evita las filtraciones al interior.
Cuando la capa arcillosa no se encuentra en un montículo, sino en el subsuelo, se excava una galería en declive, hasta llegar a ella y en su interior se vacía la cueva
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Su construcción exigía un notable esfuerzo evaluando que en una bodega de tamaño medio se tardaba dos años en hacer con un trabajo diario  constante de unas diez horas, dos hombres, estos, solo se ayudaban de pala, pico, un torno rudimentario y primitivo llamado carreto, y un cuezo para evacuar la tierras procedentes de la excavación.

(Volver a las raíces y regresar al presente de un pueblo: Fuentes de los Oteros.  Ana María García Vicente.)
 
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