LOS ORIGENES DEL PUEBLO: FUENTES DE LOS OTEROS




                En los albores del siglo X, las tierras al norte de la ribera del Duero eran territorio despoblado. Es a partir del XI y durante el XII y XIII cuando van surgiendo, entre las riberas del Esla y del Cea, poblaciones donde se asientan gentes que provienen del entorno rural.

                Entre los siglos XII y XIII siguen concentrándose aldeas o pagos en las zonas rurales de los Oteros y de la ribera del Esla a los que se nombra Pueblo con términos árabes debido al mozarabismo leonés muy extendido al norte de la cuenca del Duero, nombres que ya con anterioridad se habían combinado con otros de raíz latina dando lugar al topónimo híbrido. La mayoría de los nombres de lugares corresponden a antropónimos propios de los primeros pobladores del lugar, campesinos y  colonizadores originarios de estos pagos, próximos a la ribera del Cea. Los monasterios con sus abades al frente, el clero secular con sus prelados siguen teniendo gran influjo en la concentración de villanos.
Fue el gran poder territorial de la iglesia, que con él supo atraer espiritualmente a sus fieles. En torno a la aldea, a las contadas casas, cuyo núcleo es el monasterio, se abrían  para los colonos y pecheros huertos, prados, herreñales, sebes y más a lo lejos mediante el proceso de roturación de las tierras yermas se extendía el agro, el saltu>soto, los campos de cereales y viñedo, los campos de trigo de la comarca Este del territorio, la tierra del pan llevar y del vino, la tierra del pastoreo con sus majadas y cabañas. Se forman los mansos, heredades donde se asentaban los colonos con sus animales, caballar y  vacuno, para el laboreo de la tierras; los quiñones, heredades  de tierra laborable a cambio de residir y pagar pechos (tributos).

                Estas aldeas, cuyo nombre lo reciben en muchos casos de la lengua árabe, no son menos que las villas o quintas que se construían en un principio como casas de campo, muy distintas  de las de la época romana, y que luego más tarde fueron atrayendo a lugareños con el fin de concentrarse jurisdiccionalmente. No existía prácticamente diferencia alguna entre civitat> ciudad y vil.la> villa. Era el populu>pueblo o la population> población, donde más tarde reside un número indeterminado de personas con jurisdicción administrativa. Incluso, con el influjo del pueblo árabe, la al´deya>aldea era sinónimo de pueblo y de ahí que muchas de ellas tuvieran su propia jurisdicción.

                Sea lo que fuere, el pueblo romano y luego el árabe van denominando (ya desde el siglo X figuran en documentos escritos notariales e históricos) estos asentamientos concentrados, bien con sola raíz latina, bien con la del árabe, y, en algunos casos con ambas formas mezclando términos de  distinta raíz lingüística. En lo que se refiere a la latina se ha de tener en cuenta, antes de la aclaración de los topónimos, que la mayor parte de ellos proceden del acusativo singular o plural de la primera, segunda y tercera declinación: así de villam>villa; castrum>castro; vallem>valle por pérdida de la /m/ final, extendida de modo general en todas la palabras, por lo que respecta al singular. En cambio, en el plural se mantiene. Así en Cubiellas>Cubillas; Longos>Luengos; Fontes>Fuentes. En cuanto a vocablos acabados en/-e/, esta vocal se pierde en general y por ley fonética tas las consonantes t, d, z, n, l, r, s. Así en Cide> Cid; salice>saz (Valdesaz), Legione> León; valle> val (Valderas, Valverde); fere> fer (Villafer); rese> res. Hay excepciones, como en toda regla; pero éstas, en general, obedecen a infujo árabe con e  paragógica.

                Fuentes. Tiopónimo sin dificultad alguna para su comprensión. Fontes>Fuentes.

(Toponimia del Municipio de Valencia de Don Juan (Coyanza) y su comarca. Bernardino gago Pérez).
 
 


LOS VACCEOS



                Motor celtiberante de la zona más oriental de la provincia de León y más concretamente en los terrenos sedimentarios, en torno al río Esla. La provincia de León se define como un territorio tripartito (ocupado por Astures, Cántabros y Vacceos. , éstos ocupan una quinta parte, región sudeste, límites con Palencia y Valladolid. En este territorio se encuentran los pueblos de Los Oteros, y por tanto pertenecemos a nuestros antecesores los Vacceos.
                Su rasgo más característico es su dedicación a la agricultura.

(Historia de Coyanza, Valencia de Don Juan, Miguel Ángel Millán Abad).
 


INVASIÓN  Y DOMINACIÓN ROMANA


                Sobre la romanización de esta antiquísima población vaccea nada nos narran los retóricos textos de los autores antiguos. Solo la escasa epigrafía, los pocos objetos arqueológicos y los imperceptibles vestigios romanos apenas nos pueden salvar de la inmensa laguna histórica que existe en este periodo.
                La presencia de los romanos en España, se inicia en el año 218 a. d C., estos buscan ampliar sus dominios y se introducen en los dominios territoriales de la Península comprobando las grandes posibilidades de conquista, haciéndose dueños de todas sus tierras, ciudades y aldeas, con su potencial económico y humano. El pueblo Vacceo lucha por sobrevivir, hasta que cae por fin, y en la proximidades del Río Astura (Esla), no les quedó más remedio que pactar la alianza y colaboración con Roma, así se desprende de los textos de Floro (Epitoma de la Historia de Roma, II, 33; 46).
                Los romanos nos trajeron con su llegada importantes cambios, la explotación agrícola fue la principal base económica de la zona. El cultivo de cereales, la vid y la ganadería doméstica era el principal medio de vida de sus gentes campesinas.
 
               

POBLACIÓN Y POBLAMIENTO EN LA ÉPOCA MEDIEVAL


               
                La invasión de los árabes en el año 711, parece que marca una ruptura en la continuidad del doblamiento de la comarca. El mundo romano-visigótico caerá para volver a resucitar, pero ya con otras características más de tipo medieval.

(Paulino Sahelices Gonzáles O.S.A. Villaverde de Sandoval, Monasterio y Pueblo).

                El valle del Duero y, por tanto, la zona de los Oteros, sufrieron una total despoblación, motivo por el cual la Edad Media propiamente tal, se iniciará en nuestra zona con la “repoblación. El despoblamiento y la repoblación, por haber roto con el ambiente romano, va a traer como consecuencia unas características, distintas del doblamiento que hemos observado en épocas anteriores.

(Alonso Ponga, José Luís, Historia antigua y medieval de la Comarca de los Oteros).

                La repoblación en la zona tiene su auge en el siglo X como se puede ver estudiando los cartularios de los monasterios.

                Las principales gentes de repobladores son grupos mozárabes a  los que se unen algunos grupos de cántabros y navarros, en León por Ordoño I en el año 856 y sus sucesores Alfonso III y Ramiro II serán los motores de la repoblación de estas tierras con los mozárabes de Córdoba para llenar el territorio leonés de pequeños monasterios que a su vez iban a ser focos de repoblación junto a Cántabros y Navarros. Cien aldeas se pueden constatar en la Edad Media, unas cerca de otras como los “Barrios”, San Justo, Rebollar, Nava y otros como Santa María, San Pedro, Fontanil, Fuentes, Grajal (hoy despoblado), Valdesaz, Quintanilla, Pobladura, Velilla, Morilla y Pajares de los Oteros etc… (todos ellos lindantes del pueblo de Fuentes de los Oteros).

                Despues de la repoblación, la despoblación como consta en el Becerro del siglo XIII que tuvieron una duración muy corta, otros por  “La peste negra”, otros por la emigración masiva a América y por la invasión Napoleónica. (De ahí los muchos despoblados que han surgido y que eran lindantes de todos nuestros pueblos).

                La repoblación  se llevó a cabo por el sistema de “Presura”, que es el que Sánchez Albornoz señala para el valle del Duero, puesto que al estar desiertas estas tierras era fácil que cada nuevo colono o poblador tomase para él las tierras que pudiese trabajar. Por otra parte, la escasez de repobladores favorece a éstos en el sentido de que tanto reyes como monasterios se ven obligados a conceder franquicias, con el fin de atraer a sus dominios un mayor número de campesinos; esto trae consigo que los repobladores de estas tierras son en su mayoría hombres libres, con capacidad de movimiento; los siervos en el reinos de León, al menos en sus comienzos fueron poco numerosos.

                Otra característica de la repoblación en nuestra zona es la de hacerse en pequeños núcleos de agricultores, lo que no da una idea de cultivo intensivo; pero contrariamente a lo que ha ocurrido en épocas anteriores, la población no se centra solamente alrededor de los ríos, sino que inunda y da un aspecto de superpoblación.

                Fuentes aparece fechado entre los muchos documentos que se conservan en la catedral de León, le hacen referencia, citamos algunas fechas de las más tempranas para tomar  una aproximación de su nacimiento más antiguo, aunque no es seguro ya que pudo ser antes  y no tener escrito conservado.
(R.E.V. Regestro de “Regnante” en documentos privados: fecha 1 de marzo  de 899).

                El 12 de noviembre de 1012, documento refiriéndose a Fuentes y Grajal (hoy despoblado), a Fuentes  le citan en este documento como Fuentes de Algastre, tambien se cita el Valle de Algastre en otros.

                En el siglo XI en fecha 21 de marzo de 1039 se cita en un testamento.

                En años sucesivos 1042,1044,1047, se citan viñas en donaciones  en Fuentes de Algastre.

                Siguen numerosas fechas de años sucesivos, tanto en donaciones, ventas, testamentos y todo tipo de documentación, hasta llegar a fechas recientes, de las cuales todas  ellas, se encuentran en el libro del pueblo de Fuentes de los Oteros editado con el título “ Volver a las raíces y regresar al presente de un pueblo”, de Ana María García Vicente, año 1998, en el cual se conoce toda su historia más detalladamente, y otro libro que se está recopilando de todos los pueblos que forman el Ayuntamiento de Pajares de los Oteros, Fuentes de los Oteros, Valdesaz de los Oteros, Velilla de los Oteros, Pobladura de los Oteros, Quintanilla de los Oteros y Morilla de los Oteros, cuyo titulo es el “Racimo de los Oteros”, y lo están escribiendo: Ana María García Vicente y Sofía  Lera González,  en el cual aparecen muchas más personas que están colaborando, en datos, fotografía, y un largo etc. que en su momento se darán público sus nombres, cuando haya llegado a su término y se  haga su edición. En este libro se detalla minuciosamente toda la historia de estos pueblos, sus gentes, monasterios, títulos de nobleza, tierras, objetos religiosos, iglesias y contenido de sus libros, y un largo etc. de datos y documentación antigua hasta nuestros días y siglo anterior.
 


FUENTES ...  DE LOS OTEROS:


Este es su nombre  FUENTES, con el añadido de los Oteros, ya en otro apartado, se describe  la palabra OTEROS.

                Pero a través de los libros de la Catedral y en numerosas ventas, donaciones etc. tiene a lo largo de la historia distintos nombres o en distinta escritura tales como:
Fonte de Algastre, Fontes, Fontes de Adegastre, Fontes de Algastro, Fontibus.

                En la documentación medieval antigua es muy frecuente el nombre de la comarca que, según J. Rodríguez, consta en principio, solamente del nombre geográfico, Oteros, para pasar después a denominarse Oteros del Rey por su condición de realengo. (Rodríguez Fernández, 1972, 221).

                La primera vez que se encuentra documentada, la palabra de Rey es un documento (916) perteneciente a la Catedral, aparece precisamente la forma compuesta  in Auctarios de Rege, (Cat. León, pág. 63).

                Lo mismo ocurre en documentos posteriores del mismo siglo X.

                Oteros viene del latín altariu, con el significado de cerro. Fuentes de los Oteros se encuentra situado en un llano de la zona de  Los Oteros.
 
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