Prieto Picudo



Prieto Picudo es una variedad de uva tinta de la cual se obtienen unos vinos con un ligero parecido con los de Tempranillo. Es autóctona de la zona de Valdevimbre, Los Oteros y la ribera del río Cea, en León y ocupa en la actualidad una extensión de 3.000 hectáreas de viñedo. Cepa Prieto Picudo

En la actualidad, la zona se enmarca en el área de la Denominación de Origen Vino Tierra de León. Según la Orden APA/1819/2007, por la que se actualiza el anexo V, clasificación de las variedades de vid, del Real Decreto 1472/2000, de 4 de agosto, que regula el potencial de producción vitícola, la Prieto picudo es variedad recomendada para la comunidad autónoma de Castilla y León y autorizada en Andalucía.

La uva prieto picudo se distingue fácilmente por su racimo apretado y las bayas con forma de piñones y de piel negra azulada, Con esta uva se produce un vino exclusivo de la provincia de León: "El Vino de Aguja", elaborado con el método "madreo".
El proceso de este vino consiste en provocar una segunda fermentación lenta, que mejora su calidad, dándole el típico picante del CO2 natural disuelto, sin llegar a ser espumoso. Esta segunda fermentación se consigue añadiendo a los mostos, uvas escogidas y enteras de Prieto Picudo.

La vid se presenta con la cabeza enterrada y las ramas extendidas por el suelo; esto hace que su poda sea diferente a cualquier otra, aunque en la actualidad el método de plantación es el común para la vid, en espaldera. Se planta en espaldera, para mejorar su producción, sin que se haya establecido que tipo de poda es la más conveniente, lo más seguro es pulgar y vara, que garantiza una buena producción, pero tiene el inconveniente de un bien hacer en la poda y posterior atado.

Eduardo Abela la recoge en su lista de cepas realizada a finales del siglo pasado dentro de las variedades con características incompletas y restringe su ámbito a la provincia de León. Según constata Alain Huetz de Lemps en su obra "Vignobles et vins du Nord-Ouest de l´Spagne", antes de la crisis filoxérica, llegó a copar el 80 por ciento de las plantaciones de la zona. Hoy, aunque en menor proporción, sigue siendo mayoritaria por delante de la Mencía, la Palomino y, en último término, la Garnacha Tinta, que ocupa un lugar secundario.

El viñedo leonés, que probablemente nació bajo la influencia monástica del Camino de Santiago, vivió su época más gloriosa hacia el siglo XVII, elogiado por el viajero Jauvín en su obra Le voyager d'Europe. Las numerosas bodegas subterráneas que todavía se encuentran en la comarca dan una idea del extenso cultivo de la vid en épocas pasadas. Las bajas temperaturas de estas cuevas horadadas en el subsuelo permitían elaborar el afamado vino de aguja, fruto de largas fermentaciones y del "madreado" o adición de uvas enteras de Prieto Picudo.

La Vid

La vid es una introducción romana, siendo el vino uno de los productos que formaban la dieta alimenticia de los soldados, Apiano lo cita junto con la sal, laviñas vinagre y el aceite.
Tal vez los romanos introdujeran el cultivo de la vid en nuestra región a partir del dominio de la misma, como consecuencia del establecimiento de las legiones, alas y cohortes a partir de Augusto. Sufriría un recorte en época de Domiciano. (92 d. C.), ya que este emperador no solo prohibió que se plantasen viñas en provincia, a fin de impulsar el trigo, sino que ordenó la destrucción de la mitad de los terrenos plantados con viñedo.

La nueva pujanza de este cultivo vendría con Probo (276-282 d. C.), emperador que levantó la prohibición.

En cualquier caso estas son las noticias clásicas, pero si de aquí se pasa a intentar saber qué parte del territorio del núcleo habitado se ocupó con vides, se topa con la dificultad de que dicho territorio fue en parte abandonado, recuperándose a partir de los siglos IX y X, por lo que la toponimia que se conserva puede derivarse de esta repoblación posterior.

(Historia de León, Volumen I, Romaen León, Tomás Mañanes).




El viñedo en Fuentes de los Oteros.



El pueblo se encuentra rodeado de tierras de labranza, arroyos, praderas o eras, huertos y varios barcillares (viñas), unos llamados “del barro” y algo más lejos del pueblo “de la piedra”.

Tiempo atrás era el cultivo más representativo, a él dedicaba el agricultor los mayores cuidados, y, el tener buen vino en la bodega, sigue siendo motivo de orgullo para su dueño. Este es un cultivo tradicional que figura unido al nombre de la comarca de los Oteros.
El laboreo de las viñas ya es, incluso en la época medieval, un cultivo especializado para el que se reservan unos cuantos pagos, en los que solo hay fincas plantadas de viñedo, con lo que se consigue que las viñas queden resguardadas del ganado que pasta en otras zonas y que resulte más fácil su vigilancia.

La llegada de cultivos más rentables, a los que es preciso dedicar menos tiempo, como el cereal y las leguminosas, hace que en los últimos años estas viñas hayan perdido su interés, quedando en muchos casos en manos de grandes bodegas que se han establecido en la zona al amparo de la Denominación de Origen Vino Tierra de León, perdiendo ese sentido familiar que antes poseía.
 


La vendimia en Fuentes de los Oteros



Trascurre el mes de Septiembre, las labores del verano en el campo ya han acabado, pero comienzan otras nuevas antes de la época de siembra. Es la vendimia, los adultos van preparando las bodegas para poder elaborar y encerrar el vino. Se preparaban los carros con los cestos de mimbre para echar en ellos la uva, los racimos son cortados con navaja y tranchete.
La comida típica de un día de vendimia son las patatas con carnero, pimientos rojos cocidos o fritos, tortilla y latas de sardinas.

Una costumbre típica de la vendimia son las Friegas entre la juventud, que consiste en lavar la cara con un racimo de uvas.



Bodega Cooperativa LOS OTEROS

Contacto Cooperativa situada en Pajares de los Oteros que utiliza una uva autóctona de la comarca, la uva Prieto Picudo de paladar punzante y fresco.
Se trata de una uva tinta de racimo prieto y bayas con forma de piñones y piel negro azulada. Variedad única en el mundo, desconociéndose su procedencia e historia. La cepa se encuentra semienterrada en el suelo y tiene una producción escasa.

La Cooperativa ofrece varios vinos de calidad y vinos de mesa con denominación de origen "Vino Tierra de León", denominación que ha sufrido varios cambios en los últimos años y que refleja la preocupación de la comarca por la obtención de la misma. Es una tierra que ya desde el siglo X basa su economía en el cultivo del cereal y las viñas y que fue centro de paso de la Ruta de la Plata y El Camino de Santiago. Adquirió en la Edad Media la categoría de cultivo tradicional y no dejó de progresar hasta 1887, la filoxera paralizó su cultivo hasta bien entrados los años 20. Afortunadamente se ha recuperado la tradición viticultora y un claro ejemplo son los expléndidos vinos que esta cooperativa nos ofrece:
 

  • Augusta Roble, conseguido manteniéndolo 12 meses en barrica de roble y otros doce meses en botella.
    • En la fase visual rojo brillante cardenalicio.
    • En la fase olfativa intensidad aromática media - alta, recuerdos florales y vegetales: ciruelo seco, membrillo, vainilla, presencia de madera.
      En la fase gustativa seco, buena acidez, largo en paso de boca y final ligero Vinos amargor.
    • Buen maridaje con entrecot de carne rosa, lomo de cordero con caldereta, queso de oveja viejo.brillante de tonos rosas y violetas.

  • Viña Bricar, elaborado con uvas de cepas viejas de la variedad Prieto Picudo, autóctono de la zona. La selección de estas uvas y el primer mosto, yema o flor es el que se destina a este rosado de media potencia que gusta de los platos fuertes del entorno leonés.
    • En la fase visual apreciamos la limpieza y el color rosa frambuesa, brillante.
    • En la fase olfativa, buena nariz. Disfrutamos de aromas frutales (Mora, frambuesa, frutas silvestres). Recuerdos de la vendimia.
    • En la fase gustativa, encuentro suave de media potencia, donde destaca el punto de carbónico o "aguja" característico de esta zona. Paladar ligeramente picante.
    • Buena presencia.

  • Prieto Real, elaborado también con uvas de la variedad autóctona de la zona, Prieto Picudo. Los nueve días de maceración y fermentación a temperatura controlada nos aporta un color rojo picota muy intenso con tonos morados.
    • Los aromas afrutados y perfumados, consecuencia de la variedad autóctona.
    • En boca complejo, muy sabroso con postgusto largo.

  • Auterolo, conseguimos un buen vino con uvas seleccionadas de cepas viejas de la variedad Prieto Picudo. Teníamos que exigirnos, con la ayuda de la climatología, algo Vinos más: "Auterolo".
    La recogida manual de las uvas ya seleccionadas, nos dieron un mosto flor que tras pasar unas horas de maceración a baja temperatura, lo pasamos a depósitos de acero para fermentar a temperatura controlada.
    • En la fase visual limpio y brillante de tonos rosas y violetas.
    • En la fase olfativa aromático, afrutado limpio, recuerdos de fruta con maduración óptima como fresa, frambuesa, etc.
    • En la fase gustativa muy fresco, debido a la aguja característica de la variedad Prieto Picudo. Ligero, con amplios recuerdos al terruño que lo produce.